Restos de una sirena antiaérea sobreviven frente a la Finca Roja de Valencia, testigo silencioso de la Guerra Civil
En la azotea del edificio situado en el chaflán entre la calle Martínez Aloy y la plaza Pintor Segrelles, frente a la emblemática Finca Roja en Valencia, todavía permanecen visibles los restos de una antigua sirena antiaérea utilizada durante la Guerra Civil Española.
Este elemento, prácticamente desapercibido para muchos vecinos y viandantes, forma parte de la red defensiva que se instaló en Valencia entre 1936 y 1939 para alertar a la población civil de los bombardeos aéreos. Durante aquellos años llegaron a colocarse en la ciudad un total de 25 sirenas antiaéreas, distribuidas estratégicamente por distintos barrios.
Su función era fundamental: avisar con suficiente antelación de la llegada de aviones enemigos para que los ciudadanos pudieran refugiarse en los numerosos refugios antiaéreos construidos en la capital. Con el paso del tiempo, el sonido de aquellas alarmas terminó formando parte de la vida cotidiana de una ciudad marcada por la guerra.
Una red de defensa en plena ciudad
El Gobierno de la República, a través de las Juntas de Defensa Pasiva y las Redes de Escucha de la DECA, organizó en Valencia un complejo sistema de vigilancia y protección civil.
La detección de aeronaves se realizaba mediante fonolocalizadores, grandes dispositivos acústicos orientados hacia el cielo que permitían escuchar la llegada de los bombarderos antes de que fueran visibles. También se utilizaron proyectores instalados en diferentes puntos estratégicos de la ciudad.
Toda la información se centralizaba en el puesto de mando de observación antiaérea ubicado en la parte superior del Miguelete. Desde allí se coordinaba el aviso a través de radio y teléfono para activar las sirenas y alertar a las baterías antiaéreas situadas en lugares como El Saler, Nazaret, la Carrera de En Corts, la calle Císcar o el entorno del río Turia.

Patrimonio histórico todavía visible
La sirena situada frente a la Finca Roja constituye hoy uno de los pocos vestigios visibles de aquella infraestructura defensiva. Aunque deteriorada por el paso del tiempo, continúa recordando uno de los periodos más difíciles de la historia de Valencia y la importancia de conservar la memoria histórica urbana.
Actualmente, el edificio donde se encuentra este elemento histórico está vinculado a un futuro proyecto hotelero, lo que ha despertado el interés de algunos vecinos y expertos en patrimonio sobre la necesidad de preservar la antigua sirena como parte del legado histórico de la ciudad.
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