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La Junta Local Fallera de Paterna condena las agresiones en casales mientras la alcaldesa Catalá anuncia sanciones más duras y un plan de movilidad estricto para 2027

El balance final de las Fallas 2026 ha quedado empañado por una serie de altercados violentos y problemas de convivencia que han obligado a las autoridades falleras y municipales a tomar medidas drásticas. Tanto en Paterna como en València, el foco se centra ahora en la protección de los casales y el endurecimiento de las normas para garantizar la seguridad en futuras ediciones.

Paterna: Tolerancia cero ante las agresiones en los casales

La Junta Local Fallera (JLF) de Paterna ha emitido un comunicado de «más firme condena» ante las agresiones sufridas en varios casales del municipio. La entidad ha calificado estos actos como «totalmente incompatibles» con los valores de hermandad, alegría y respeto que definen la fiesta.

Como respuesta inmediata a estos altercados, diversas comisiones de Paterna tomaron la decisión de blindar sus celebraciones nocturnas, restringiendo el acceso a verbenas y discomóviles exclusivamente a falleros o invitados directos. Esta medida busca evitar la entrada de personas ajenas al colectivo que han provocado situaciones de tensión. Hasta el momento, el alcalde de la localidad, Juan Antonio Sagredo, no se ha pronunciado oficialmente sobre estos hechos notificados por la autoridad fallera.

València: Hacia un modelo de sanciones más severas en 2027

De forma paralela, la alcaldesa de València, María José Catalá, ha hecho balance de una edición marcada por el éxito turístico pero también por el desbordamiento de los servicios públicos. Catalá ha sido tajante al anunciar que el Ayuntamiento trabajará de inmediato en:

Endurecimiento de multas: Actualización de las ordenanzas para castigar con mayor rigor el incivismo, la suciedad y la falta de respeto al patrimonio fallero.

Plan de Movilidad Estricto: Reordenación de los flujos peatonales y del transporte, especialmente en puntos críticos como la Plaza del Ayuntamiento durante las mascletàs y los accesos a las fallas de Sección Especial.

Regulación de servicios: Debate abierto sobre la implantación de una tasa turística, el control de puestos ambulantes y una vigilancia más estrecha sobre el uso particular de pirotecnia.

Un debate sobre la sostenibilidad de la fiesta

Ambas instituciones coinciden en que el modelo actual necesita ajustes para equilibrar la afluencia masiva de visitantes con el bienestar de los residentes y la integridad de los falleros. Mientras Paterna apela a la «responsabilidad colectiva» para preservar su espíritu de Ciutat del Foc, València se prepara para una reestructuración logística que evite el colapso de la ciudad, que este año ha vuelto a triplicar su población habitual.

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