‘La clau per a viure’ aborda casos de familias vulnerables que pueden perder la vivienda a manos de los bancos
‘ Vuelve a À Punt La clau per a viure, el programa que aborda la problemática de la vivienda en la Comunidad Valenciana, y lo hace en un nuevo horario : los sábados a las 19:45 horas. Esta semana, el espacio presentado por Maria Domínguez analiza cómo determinadas decisiones del pasado continúan condicionando el presente de muchas familias, especialmente en la transmisión intergeneracional de la vivienda, la vulnerabilidad ante las entidades bancarias y las consecuencias a largo plazo de la deuda, con el análisis de voces expertas en derecho y sociología.
Comprar sobre plano en Torrefiel
Una de las historias es la de Sara, de 36 años, trabajadora portuaria, madre de una niña de cuatro años, que después de separarse decidió volver a vivir con sus abuelos, Ángela y Francisco. Sus yayos vivían de alquiler en el barrio del Marítimo por 580 euros mensuales, hasta que la propietaria los exigió 1.000 euros o abandonar el piso. Ante la imposibilidad de asumir la subida —y con la sospecha que la vivienda se había destinado a uso turístico—, tuvieron que dejarlo y buscar una alternativa en Torrefiel, donde Sara y su hija se trasladaron con ellos.
A pesar de tener estabilidad laboral, Sara no podía afrontar un alquiler elevado, el ahorro y los gastos familiares. Por eso optó para comprar un piso sobre plano en Torrefiel, con entrega prevista dentro de dos años. El piso tendrá tres habitaciones y una estará siempre reservada para los abuelos, como muestra de gratitud y continuidad familiar.
La crisis y las deudas que no prescriben
El programa presenta también el caso de Salvador, de 49 años, casado y padre de un niño de 12 años. Nació en Silla y en 2005 compró su primera vivienda en Sollana, después de contratar un préstamo de 90.000 euros. En aquel momento era soltero y gestionaba un negocio de fabricación y venta de quesos frescos, con el cual podía asumir la hipoteca sin dificultades.
La crisis de 2008 provocó el cierre de la empresa y, con esto, el inicio de los impagos. Desde entonces, Salvador ha trabajado del que ha podido —panadero, comercial— y actualmente vive con su familia en un piso propiedad de su mujer en Sedaví. Aunque los problemas económicos se iniciaron hace más de una década, la demanda judicial no llegó hasta 2025, reclamándole el pago íntegro de la deuda.
La situación es especialmente delicada porque, en su momento, sus padres —hoy con 72 años— firmaron como avalistas. Ahora, con problemas de salud y una discapacidad reconocida del 75% en el caso del padre, también se enfrentan al riesgo de perder su vivienda.
El análisis de los dos casos cuenta con la participación de Jaime Navarro, abogado con una larga trayectoria en derecho bancario y defensa de particulares ante las entidades financieras, que explica cómo funcionan los avales, las reclamaciones tardías y los márgenes legales de defensa. También interviene el sociólogo Pau Díaz, que aporta una mirada social sobre cómo la vivienda, la deuda y la familia se convierten en estructuras que condicionan varias generaciones.
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